Tuesday, March 27, 2007


CEREMONIA


Se miraron de lejos, atravesando con los ojos la circulación de las 7. Los dos habían cumplido. Siguieron mirándose, penetrando la mar de carros, ignorantes del mundo. Entonces Rubén se deslizó zigzagueante a lo ancho de la avenida y cuando estuvo frente a ella dijo: “cumpliste”. Y de un abrazo la arrastró calle arriba, hacía candelaria. Pensó que ahora estaba más bella que antes, aunque le pareció que tenía los ojos verdes. “Me he confundido”, se dijo en el momento que confirmó sus rasgos, y vio que el cuerpo, la boca y el pelo no eran los de ella.
Cuando llegaron ya había intentado inútilmente zafarse de su brazo. Entonces la mujer, ahora de pelo seco y largo y cara pálida y desfigurada, dijo: “eres mío”. Y lo arrastró hacía los desvanes amarillos para iniciar la ceremonia.
Harold Kremer

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